Abonar las plantas de flor y estar más atentos al riego ahora que empezará a apretar el calor son dos de las tareas de esta temporada. ¡Pero hay más!

Hasta finales de agosto, las plantas de tu jardín o terraza necesitarán tus atenciones para dar lo mejor de sí mismas en la época en que más te apetece disfrutarlas.

Cuando llega junio, hay que extremar la vigilancia con el tema del agua en las plantas, especialmente en las que tengamos en macetas y jardineras porque debido a la menor cantidad de tierra de que disponen y a la porosidad de sus contenedores, pierden antes la humedad. Habrá que regar entre tres y cuatro veces por semana. Si tienes riego automático y todavía no lo has regulado según las nuevas temperaturas, es el momento de hacerlo. No dejes que tus plantas pasen sed, pero tampoco las ahogues. Hay dos normas de oro en el riego: la primera, comprobar la humedad del substrato antes de regar; la segunda, es mejor proporcionarles poca agua muy a menudo que mucha agua de golpe.

Las plantas que estén floreciendo ahora todavía necesitan un aporte de fósforo y potasio. Abónalas cada quince días y las estarás ayudando a que sigan alegrándote la vista.

Una de las tareas de prevención más importantes tanto el huerto como el jardín es estar muy atento a hongos y plagas, que se activan con el calor de la primavera. En cuanto detectes alguna anomalía debes actuar rápido antes de que sea demasiado tarde y arruinen tus plantas o tus cosechas del huerto. Esto es algo que debes tomarte como una costumbre: ¡nunca dejes de vigilar!

Las malas hierbas hay que arrancarlas siempre, y cuanto antes mejor. Así no tienen tiempo de semillar y te ahorrarás un montón de trabajo más adelante. Si todavía quedan algunas que no hayas arrancado, no dejes de eliminarlas. Recuerda siempre que arrancarlas de raíz es el mejor método para erradicarlas, porque si dejas sus raíces bajo tierra casi seguro que acabarán rebrotando. Arrancar las malas hierbas puede ser un trabajo duro y cansado si tienes un huerto muy grande, así que aprovecha las horas de la mañana o las del atardecer, con temperaturas más agradables para trabajar al aire libre durante estas fechas.

De julio a agosto, como es lógico, lo que más debe preocuparte es el aporte de agua. Para que la planta aproveche más el riego, lo mejor es efectuarlo al anochecer o a primera hora de la mañana, cuando la tierra no está caliente y el nivel de evaporación por calor es menor. Se acabó el abono de momento, en esta época las plantas ya no lo necesitan o no lo aprovecharán. Si has hecho bien tu trabajo de vigilancia durante los meses anteriores, habrás eliminado casi todas las malas hierbas, y te costará menos eliminar las pocas que queden, igual con las plagas y hongos. Y a partir de agosto, ¿qué? Bueno, ¡para eso habrá que esperar al próximo número del Jardinarium News!