En tu pequeño huerto urbano, no olvides plantar algunas hortalizas de hoja como la lechuga o las espinacas. Éstas te permitirán el lujo de cosecharlas hoja a hoja, cogiendo siempre las hojas más externas, según tus necesidades. Así, no tienes que arrancar toda la planta y recoges sólo lo que te vas a comer. Esto mismo puedes hacerlo también con algunas aromáticas, recortando sólo los brotes tiernos para tus platos.