Cactus y crasas, una apuesta segura para todos.

  Todavía hay quien piensa que los cactus son para los desiertos, pero nada mejor que aprovecharse de todas las cualidades que estas plantas han adquirido a lo largo de su evolución para ayudar a aquellos que, por decirlo de alguna forma, no tienen muy buena mano con las plantas. Su capacidad de resistencia al estrés hídrico (cuando nos olvidamos de regarlas, vamos) las hace ideales para que incluso ellos puedan rodearse de naturaleza sin tener que ir a comprar plantas nuevas cada poco tiempo.

   Al igual que los cactus, las plantas crasas también resisten lo suyo. Entre las dos, puedes encontrar una gran cantidad de variedades, y todas tan distintas que te sorprenderás con las diferencias de sus formas, tamaños e incluso de matices de verdes. Si nunca te has fijado en estos dos tipos de plantas, estamos seguros que no darás crédito a todo lo que te has estado perdiendo hasta ahora. ¡Algunas incluso hasta tienen flores! Si te acercas ahora a un centro Jardinarium, puedes ver variedades como euphorbias, cactus canarias, suculentas y kalanchoes, y cuando las veas te darás cuenta enseguida de por qué vale la pena decorar con ellas.

   Una de las mejores formas de decorar con cactus y crasas es mezclar unas cuantas variedades en un espacio pequeño. En una maceta plana y alargada, por ejemplo, para crear un centro de mesa, o en una rocalla del jardín, dejando que llenen el espacio con su gran personalidad.