¡Hagámoslo! Para alimentarnos, claro, pero tambieén para decorar.

Calabazas como portavelas, un centro de mesa hecho con piñas, bonitas hojas rojizas formando un bodegón con bellotas y castañas, un tarro de cristal lleno de manzanas, granadas y bayas... Sí, el otoño está lleno de posibilidades para convertir cada rincón de la casa en un precioso espacio natural lleno de color y de vida, con un estilo decorativo propio donde el único límite lo pondrá nuestra creatividad.

 Pero claro, además de decorar con los característicos colores y texturas de la temporada, no debemos olvidar que  los campos se están llenando de deliciosos frutos que deberíamos aprovechar al máximo, tanto por su sabor como por sus propiedades. Como los silvestres arándanos y moras, que puedes disfrutar en un yogur o en ricas mermeladas hechas por ti. También tenemos los caquis, con su gran aporte de energía (¡y de azúcar, cuidado!), o los últimos higos, tan ricos en fibra y antioxidantes. O la pera, de reconocidas propiedades diuréticas. Naranjas y pomelos destacan también por su cantidad de vitamina C, y por eso se han convertido en nuestras grandes aliadas frente a los resfriados. Y hay muchas más: uvas, manzanas, kiwis, granadas... Todas ellas ricas y sanas. ¡Acostumbrémonos a consumir fruta de temporada!