Otoño e invierno son buenas épocas para ahorrar en agua de riego.

Las necesidades hídricas de tus plantas cambian con cada temporada. Y en otoño, con la bajada de temperaturas y el aumento de la humedad, necesitan que les aportes menos agua que en verano. De lo contrario podrías dañar sus raíces y atraer hongos. Así, con la llegada del momento de espaciar el riego para cuidar tus plantas, llega también el momento de ahorrar un poco de agua.

Si dispones de riego automático, reprográmalo para regar con menor frecuencia y en menor cantidad. Y recuerda que luego, en invierno, si vives en una zona donde suele helar a menudo, deberás quitarlo o protegerlo para que no reviente el programador o las mangueras.

Otra forma de ahorrar agua es usar las macetas de autorriego. Se trata de tiestos que disponen de un depósito interno donde se acumula agua para proporcionarla lentamente a la planta por absorción, según sus necesidades. Las hay en distintos tamaños, materiales y diseños, adaptándose a todos los estilos de interiores y exteriores.

También podrías empezar a experimentar con el mulching, una técnica que consiste en mantener la humedad cubriendo el substrato con corteza de pino o similar.