El césped que tantas alegrías nos ha dado hasta ahora en el jardín, necesita unos pocos cuidados para volver a estar a tope la próxima primavera y verano.

Tumbarse en el césped en verano para dormir una larga siesta a la sombra de un árbol es muy gratificante. Sobre todo si el césped está en buen estado. Y para que lo esté, hay que proporcionarle algunos cuidados durante todo el año, incluso cuando casi no se usa.

Ahora, en otoño, debemos escarificar el césped. Este proceso consiste en eliminar los restos vegetales que se esconden entre las briznas y que impiden que la luz, el agua y el aire lleguen al substrato. El escarificado ayudará a que las raíces se fortalezcan, eliminará malas hierbas y evitará que aparezcan hongos. Para llevarlo a cabo existen escarificadores manuales, pero también eléctricos o a gasolina. Después de un escarificado profundo de otoño, lo más probable es que queden zonas casi sin césped, y en ese caso te va a tocar resembrarlas. Aunque en realidad también deberías esparcir nuevas semillas por todo el césped, para ayudarlo a conseguir un mayor espesor y una mayor uniformidad en todo el jardín.

Además de escarificar y resembrar, a tu césped le vendrá bien una buena fertilización para fortalecerlo y protegerlo contra plagas. En cuanto al riego, ten en cuenta que ahora no necesita tanta agua como en verano. Puedes regarlo cada dos días. Y en invierno, si tu zona es seca, riega solo una vez por semana o ninguna si es muy húmeda.